Documentos fiscales y nómina suiza sobre una mesa, imagen de los impuestos en Suiza
Españoles en Europa · Suiza 12 min lectura Actualizado 10 septiembre 2026

Impuestos en Suiza,
explicados desde cero

Lo primero que descoloca de Suiza no es cuánto se paga, sino que no hay una respuesta única: dos personas con el mismo sueldo pagan distinto según el municipio en el que duerman. Esta guía explica por qué, desarma la nómina suiza línea a línea con las cifras oficiales de 2026, compara con números lo que te queda allí y en España, y aclara qué sigues debiéndole a Hacienda mientras vives fuera.

Por Cristian Corrales · Fuentes: art. 36 de la ley del impuesto federal directo (DBG), calculadora oficial de la Administración Federal de Contribuciones, mementos del seguro social suizo, convenio España-Suiza y arts. 9 LIRPF y 24-25 TRLIRNR

Los tres niveles, y por qué el federal es el menor

Un contribuyente suizo no paga un impuesto sobre la renta, sino tres que llegan juntos en la misma liquidación. El Bundessteuer es federal y su tarifa está en una ley única para los veintiséis cantones. El cantonal y el municipal los fija cada administración por su cuenta: el cantón aprueba una tarifa propia y el municipio aplica después un coeficiente sobre ella. Ese coeficiente es el que hace que dos municipios del mismo cantón, a diez minutos en coche, cobren cantidades distintas por el mismo sueldo.

No es una anomalía que vaya a corregirse. La Constitución suiza encarga a la Confederación armonizar la base imponible y el procedimiento, pero deja fuera de esa armonización, de forma expresa, las tarifas y los importes exentos (art. 129 al. 2 de la Constitución federal). La competencia fiscal entre cantones no es un efecto colateral del sistema: es una pieza del diseño.

La consecuencia práctica para quien llega es que ninguna cifra general sirve. Esto es lo que paga de verdad un soltero de treinta y cinco años en la ciudad de Zúrich, según la calculadora de la Administración Federal, repartido por niveles:

Sueldo bruto Federal Cantonal Municipal Personal Total El federal es
60.000 CHF 411 CHF 1.874 CHF 2.348 CHF 24 CHF 4.657 CHF 8,8 %
80.000 CHF 906 CHF 3.114 CHF 3.901 CHF 24 CHF 7.945 CHF 11,4 %
100.000 CHF 1.701 CHF 4.494 CHF 5.629 CHF 24 CHF 11.848 CHF 14,4 %
120.000 CHF 2.849 CHF 5.981 CHF 7.492 CHF 24 CHF 16.346 CHF 17,4 %
150.000 CHF 5.014 CHF 8.385 CHF 10.503 CHF 24 CHF 23.926 CHF 21 %
200.000 CHF 9.749 CHF 12.993 CHF 16.276 CHF 24 CHF 39.042 CHF 25 %

Ciudad de Zúrich, soltero de 35 años, sin confesión religiosa ni patrimonio. Calculado con la calculadora oficial de la Administración Federal de Contribuciones el 10 de septiembre de 2026. La columna «personal» es un impuesto fijo de 24 francos que cobra el municipio de Zúrich y que va incluido en el total; se muestra aparte para que la suma se pueda seguir.

La lectura importante está en la última columna. Con sesenta mil francos de sueldo, el impuesto federal es menos de una décima parte de lo que se paga; incluso con doscientos mil, apenas un cuarto. Todo lo demás depende de dónde vivas. Por eso, cuando alguien te diga «en Suiza se paga un once y medio por ciento», te está contando como mucho un cuarto de la historia: ese es el techo del impuesto federal, no el de tu factura.

La tarifa federal, que va de cien en cien

La tarifa del impuesto federal no funciona como la española ni como la alemana. No hay tramos con un tipo marginal que se aplique a tu base al franco, sino una escalera de peldaños: la ley fija un importe exacto para cada umbral y, a partir de ahí, un suplemento por cada cien francos completos de exceso. Este es el arranque, en el original:

Ese «por cada cien francos completos» hay que tomarlo al pie de la letra: los francos que sobran del último peldaño no cuentan. Con una renta imponible de 102.574 francos, el cálculo se hace sobre doscientos cuatro peldaños enteros y los setenta y cuatro francos restantes se pierden por el camino. La cuota federal sale en 2.849 francos, ni un céntimo más.

Hay tres reglas más que conviene conocer porque cambian el resultado. La primera es que la cuota no puede superar el 11,5 % de la renta: desde 794.000 CHF en solteros, la tarifa deja de ser progresiva y pasa a ser un tipo único sobre todo lo que ganas. Es un límite que está en la propia Constitución. La segunda es que las cuotas pequeñas no se cobran:

No es una curiosidad: significa que quien tenga una renta imponible federal de dieciocho mil francos, a quien la tarifa asignaría unos veintiún francos, no paga nada de impuesto federal. La cuota no se redondea al mínimo, desaparece.

La tercera afecta a quien tiene hijos, y no solo a los matrimonios: la ley extiende esa tarifa a viudos, separados, divorciados y solteros que convivan con hijos a su cargo y sufraguen su manutención. No aplican una tarifa distinta, sino la de matrimonios con un descuento de 263 CHF por cada hijo a cargo. Y ese descuento se resta de la cuota, no de la base: es dinero contante que se quita del impuesto ya calculado. Un matrimonio con cien mil francos de renta imponible paga 1.816 francos de impuesto federal; con un hijo, exactamente 1.553. Confundir una deducción en cuota con una en base es uno de los errores más caros que se cometen leyendo tarifas extranjeras, y aquí la diferencia es de cientos de francos.

Lo que se lleva la nómina antes de los impuestos

Antes de que aparezca el impuesto, la nómina suiza ya ha descontado las cotizaciones sociales, y aquí hay dos diferencias con España que conviene tener claras desde el primer sueldo.

La primera es que el primer pilar no tiene tope. El 10,6 % que financia la vejez y la supervivencia, la invalidez y la prestación por pérdida de ganancia —repartido a partes iguales entre empresa y trabajador, 5,3 % cada uno— se aplica sobre todo el salario, sin límite superior. En España la cotización se detiene en la base máxima y a partir de ahí el sueldo sube limpio; en Suiza no ocurre: quien gana trescientos mil francos cotiza por los trescientos mil.

La segunda es la contraria. El seguro de desempleo sí tiene tope, y está en 148.200 CHF al año: por encima de esa cifra no se cotiza ni un franco más. Aquí hay que desconfiar de lo que se lee por ahí, porque durante años existió un uno por ciento adicional de solidaridad sobre los sueldos altos que está suprimido desde el 1 de enero de 2023 y que muchas guías en castellano siguen aplicando. No está en la ley vigente, y aplicarlo infla la cuenta de cualquiera que gane por encima del tope.

A eso se suman el seguro de accidentes no profesionales y, sobre todo, el segundo pilar de la jubilación, que en una nómina de ciento veinte mil francos son 4.238 francos al año según la calculadora oficial, aunque el importe exacto depende del plan de cada empresa. El segundo pilar no es exactamente un impuesto: es ahorro propio, va a tu nombre y lo recuperas al jubilarte o al marcharte del país, aunque marcharse tiene sus reglas y su factura fiscal, en Suiza y después en España.

El permiso B y la retención en la fuente

La mayoría de los españoles que llegan a Suiza no presentan declaración el primer año, y no porque se libren, sino porque el impuesto se les retiene directamente de la nómina. Es el Quellensteuer, el impuesto en la fuente, que se aplica a los residentes extranjeros sin permiso de establecimiento, es decir, a casi todos los recién llegados con permiso B. La empresa calcula la retención con unas tarifas que aprueba cada cantón, y con eso la cuenta queda saldada.

Deja de bastar en dos situaciones, y la primera tiene una cifra exacta que casi nunca se cuenta bien: el umbral no lo fija cada cantón, sino la Confederación, y es el mismo en toda Suiza.

En los matrimonios en los que trabajan los dos, el umbral se mira por separado: basta con que uno de los dos llegue a esa cifra. La segunda situación es tener otras rentas o patrimonio que la nómina no conoce, y ahí la declaración es obligatoria sin mirar el sueldo. También se puede pedir voluntariamente, que es lo que interesa a quien tiene gastos deducibles que la retención no contempla, pero conviene hacer números antes: la declaración ordinaria sustituye a la retención, no la complementa, y no siempre sale a favor.

Un detalle que conviene saber, porque se cuenta mal a menudo: en la mayoría de los cantones las tarifas del impuesto en la fuente son mensuales, no anuales. Un mes con una paga extra o un bonus puede sufrir una retención desproporcionada respecto a lo que corresponde al año, y eso se corrige después, no en el momento. Unos pocos cantones aplican en cambio un modelo anual, que anualiza la base y amortigua el efecto de la paga extra en el propio mes.

Suiza frente a España, con las dos cuentas hechas

Esta es la comparación que casi nunca se hace con números. A la izquierda, lo que se lleva el sistema suizo en la ciudad de Zúrich, sumando cotizaciones e impuesto de los tres niveles. A la derecha, lo que se lleva el español sobre ese mismo bruto convertido a euros, con la escala de Madrid, catorce pagas y el mínimo personal valorado en cuota, exactamente igual que nuestra calculadora publicada. Madrid es la escala autonómica más baja del régimen común, así que es la comparación más favorable posible para España.

Bruto Se lleva Zúrich Con el seguro médico Neto en Zúrich Se lleva Madrid Neto en Madrid
60.000 CHF
≈ 63.613 €
17,36 % 26,66 % 49.586 CHF 31,37 % 43.659 €
80.000 CHF
≈ 84.818 €
20,08 % 27,06 % 63.938 CHF 34,26 % 55.761 €
100.000 CHF
≈ 106.022 €
22,19 % 27,77 % 77.814 CHF 36,01 % 67.847 €
120.000 CHF
≈ 127.226 €
23,95 % 28,61 % 91.256 CHF 37,17 % 79.933 €
150.000 CHF
≈ 159.033 €
26,26 % 29,98 % 110.613 CHF 38,34 % 98.063 €
200.000 CHF
≈ 212.044 €
29,45 % 32,24 % 141.097 CHF 39,50 % 128.279 €

Suiza: ciudad de Zúrich, soltero de 35 años, sin confesión ni patrimonio, según la calculadora oficial de la Administración Federal de Contribuciones. La columna de Zúrich incluye todo lo que descuenta la nómina, y por tanto también el segundo pilar y el seguro de accidentes, que no son impuesto: con 120.000 francos son unos 4.700 al año. La tercera columna añade la prima media del seguro obligatorio de enfermedad para adultos en 2026 publicada por la Oficina Federal de Salud Pública, 5.584 CHF al año. España: motor propio, Comunidad de Madrid, 14 pagas, soltero sin hijos; la sanidad ya va dentro de la cotización. Conversión al tipo de referencia del Banco Central Europeo del 10 de septiembre de 2026, 1 euro = 0,9432 francos.

Si uno se queda en la primera columna suiza, la diferencia es enorme y sostenida: catorce puntos porcentuales abajo, diez arriba. Esa es la cifra que suele circular, y está bien calculada. El problema es que no está completa.

En Suiza el seguro médico obligatorio no se cotiza: se contrata por cuenta propia con una aseguradora, y se paga por cabeza. En España la sanidad va dentro de la cotización que sí aparece en la columna de Madrid, así que comparar sin contarlo es comparar cosas distintas. La Oficina Federal de Salud Pública cifra la prima media de un adulto en toda Suiza en 2026 en 465,30 francos al mes, un 4,1 % más que el año anterior. Son 5.584 CHF al año que hay que sumar a la cuenta suiza, y esa suma es la tercera columna de la tabla.

Aquí está lo que casi nunca se cuenta, y es lo importante de toda esta guía: la prima no depende de lo que ganes. Es una cuota fija, igual para el que cobra sesenta mil que para el que cobra doscientos mil. Eso la convierte en un gasto regresivo, y el efecto sobre la comparación es brutal. Con un sueldo de sesenta mil francos, la ventaja suiza pasa de catorce puntos a cuatro y siete décimas: el seguro médico se come dos tercios de la diferencia. Con doscientos mil, en cambio, se lleva poco más de un cuarto, y la ventaja sigue siendo de más de siete puntos.

Y hay un paso más, porque la prima se paga por persona. Un solo sueldo de sesenta mil francos que tenga que cubrir a dos adultos soporta 11.167 CHF de seguro al año, y con eso la cuenta suiza se va por encima del 35 % del bruto: más de lo que se lleva Madrid. En España esa segunda persona está cubierta sin coste añadido. Dicho de otro modo: la ventaja fiscal suiza es real para sueldos altos e individuales, y puede desaparecer o darse la vuelta con un sueldo modesto y una familia detrás.

Conviene además leer la columna suiza sabiendo qué hay dentro: recoge todo lo que descuenta la nómina, y ahí va el segundo pilar de la jubilación, que es ahorro a tu nombre y no impuesto. Con 120.000 francos son unos 4.700 al año que reaparecen al jubilarte o al marcharte. La española tampoco es solo impuesto, porque la cotización da derecho a pensión y además paga la sanidad, pero el segundo pilar suizo es de los que se recuperan en dinero.

Dos matices, para no pasarse de frenada en sentido contrario. El primero es que esa prima media incluye a quien tiene franquicias altas y modelos de cobertura restringida, de modo que un recién llegado que contrate la franquicia mínima pagará bastante más; y el segundo, que juega a favor, es que los cantones tienen la obligación legal de rebajar la prima a las rentas bajas y medias, y que en el caso de los hijos son de al menos el ochenta por ciento de la prima, que es un suelo y no un techo. Cuánto te toca a ti depende del cantón y de tu renta, y merece una consulta antes de decidir nada.

Lo que sigues debiendo en España

Mudarse a Suiza no corta el vínculo con Hacienda de un día para otro, y hay tres asuntos que dan disgustos con regularidad.

El primero es el año de la mudanza. España no parte el año fiscal: o eres residente todo el ejercicio o no lo eres, y el criterio principal son los ciento ochenta y tres días. Quien se va en septiembre ya los ha consumido, así que ese año tributa en España por su renta mundial, sueldo suizo incluido, con la deducción por doble imposición del artículo 80 de la ley del impuesto. Cuando Suiza retiene menos de lo que España habría cobrado, que es lo normal en los cantones baratos, la diferencia se paga aquí, con el límite del tipo medio efectivo que fija ese mismo artículo; y la factura llega en la declaración del año siguiente, cuando ya nadie la espera.

El segundo es el piso alquilado en España, y es donde Suiza sale peor parada que Alemania o cualquier país de la Unión. Suiza no es ni Estado miembro ni país del Espacio Económico Europeo, así que se aplican las dos reglas juntas: el tipo del impuesto de no residentes sube al 24 % y desaparece el derecho a deducir gastos, que la ley reserva a los residentes en la Unión y el Espacio Económico Europeo. No es una subida de cinco puntos: es dejar de tributar por el beneficio para tributar por el ingreso íntegro. Con un alquiler de mil euros al mes y gastos habituales, la factura puede más que duplicarse.

El tercero son las cuentas. Mientras seas residente fiscal español, las cuentas suizas entran en el modelo 720 si superan los umbrales, y no hay margen para confiarse: los bancos suizos comunican los saldos de sus clientes a las administraciones de los países de residencia desde 2018, de modo que Hacienda ya tiene el dato antes de que tú declares.

Y una cosa más, para quien vaya a mirar el convenio por su cuenta. El convenio entre España y Suiza es de 1966 y sigue vigente, modificado por dos protocolos, el último de ellos en vigor desde el 24 de agosto de 2013. Lo que no se le aplica es el convenio multilateral que reescribió de golpe buena parte de los convenios españoles: Suiza no está en esa lista y modifica los suyos uno a uno. Es contraintuitivo y conviene no darlo por supuesto.

Antes de dar el paso

Antes de firmar una oferta suiza merece la pena hacer cuatro comprobaciones que cambian el resultado más que el sueldo bruto. Mirar el municipio, y no solo el cantón, porque el coeficiente municipal es el que acaba de fijar la factura y dentro de un mismo cantón hay diferencias apreciables. Preguntar por el seguro médico y presupuestarlo por cabeza, sabiendo que no va en la nómina. Contar el año de la mudanza como un año español a efectos de impuestos si te vas en la segunda mitad. Y decidir qué haces con lo que dejas en España, muy especialmente si hay un piso alquilado, porque a partir del traslado tributa por el íntegro y sin gastos.

Preguntas frecuentes

¿Se pagan menos impuestos en Suiza que en España?

De impuestos y cotizaciones, sí, y por bastante: en Zúrich se llevan entre el 17 y el 29 por ciento del sueldo según el nivel, y en Madrid entre el 31 y casi el 40. Pero esa cifra está incompleta, porque en Suiza el seguro médico obligatorio se paga aparte, por cabeza y con una prima que no depende de lo que ganes: 465,30 francos al mes de media para un adulto en 2026. Al sumarlo, la ventaja de un sueldo de sesenta mil francos cae de catorce puntos a menos de cinco, y si ese sueldo tiene que cubrir además a otro adulto, la cuenta suiza se pone por encima de la española. La ventaja fiscal suiza es sólida con sueldos altos e individuales, y se desdibuja con sueldos modestos y familia.

¿Por qué mi vecino paga otro impuesto con el mismo sueldo?

Porque vive en otro municipio o en otro cantón. En Suiza solo la parte federal es igual en todo el país, y es la menor de las tres: del 8,8 por ciento de la factura con un sueldo de sesenta mil francos al 25 por ciento con doscientos mil. El resto lo fijan el cantón y el municipio, cada uno con su propia tarifa y su propio coeficiente, y la Constitución excluye expresamente las tarifas de la armonización fiscal. Mudarse de municipio dentro del mismo cantón puede cambiar el impuesto de forma apreciable.

Tengo permiso B: ¿me retienen o tengo que declarar?

Con el permiso B lo normal es que la empresa te retenga directamente de la nómina, en lo que allí llaman impuesto en la fuente, y que con eso quede saldada la cuenta. Deja de bastar a partir de un umbral que no fija el cantón, sino la Confederación, y que es el mismo en toda Suiza: 120.000 francos de ingreso bruto del trabajo en el año. Por encima de esa cifra la declaración ordinaria posterior es obligatoria, y también lo es si tienes otras rentas o patrimonio que la nómina no conoce. También puedes pedirla voluntariamente si te interesa deducir gastos que la retención no contempla, pero conviene mirarlo con números antes, porque la declaración no siempre devuelve.

Si me mudo a Suiza a mitad de año, ¿qué pasa con España?

Que lo más probable es que ese año sigas siendo residente fiscal español, porque España no parte el año fiscal: se es residente el año entero o no se es, y el criterio principal son los 183 días. Si te vas en septiembre, ya has pasado más de 183 días en España y tributas aquí por tu renta mundial de todo el año, incluido lo cobrado en Suiza, con la deducción por doble imposición del artículo 80 de la ley del impuesto. Es el punto que más disgustos da, porque la sorpresa llega en la declaración del año siguiente.

Tengo un piso alquilado en España: ¿cambia algo por vivir en Suiza?

Cambia mucho, y a peor. Suiza no pertenece ni a la Unión Europea ni al Espacio Económico Europeo, así que el tipo del impuesto de no residentes es el 24 por ciento en lugar del 19, y sobre todo no puedes deducir gastos: ni intereses, ni comunidad, ni IBI, ni amortización, ni reparaciones. No es una subida de cinco puntos, es pasar de tributar por el beneficio a tributar por el ingreso íntegro. En un alquiler con gastos altos la factura puede más que duplicarse.

¿Tengo que declarar mis cuentas suizas en España?

Mientras seas residente fiscal español, sí, si superan los umbrales del modelo 720. Y conviene no confiarse: los bancos suizos informan a las administraciones fiscales de los países de residencia de sus titulares por el intercambio automático de información desde 2018, de modo que Hacienda ya recibe esos datos. Cuando dejas de ser residente español, la obligación desaparece, pero el año del traslado suele seguir siendo un año de residencia en España.