Pareja repasando juntos las nóminas y los papeles de la oficina tributaria
Españoles en Europa · Alemania 10 min lectura Actualizado 9 septiembre 2026

Clases fiscales en el matrimonio:
la combinación no decide lo que pagáis

Es una de las primeras conversaciones de toda pareja española que se casa en Alemania, y casi siempre se plantea mal. Se discute qué combinación de clases «sale más barata», cuando ninguna de las tres cambia un euro del impuesto del año. Lo que cambia es cuánto adelantáis cada mes y quién de los dos lo adelanta. Y hay un detalle que sorprende: con sueldos parecidos, la combinación que todo el mundo pide os quita más dinero, no menos. Es una pieza de nuestra guía de impuestos en Alemania para españoles.

Por Cristian Corrales · Fuentes: §§ 32a, 38b, 39, 39f y 46 EStG; Merkblatt zur Steuerklassenwahl del Ministerio Federal de Hacienda

Las tres combinaciones posibles

Al casarse, la administración alemana coloca a los dos cónyuges en la clase IV sin preguntar. A partir de ahí hay tres caminos, y conviene tener claros los nombres antes de seguir, porque en las conversaciones de oficina se mezclan.

El primero es quedarse como estáis, los dos en la clase IV. Cada nómina retiene como si ese sueldo fuera el único de la casa, sin tener en cuenta al otro. El segundo es pedir la combinación III y V: uno pasa a la clase III, que retiene poquísimo porque aplica el mínimo de los dos, y el otro a la V, que retiene mucho precisamente porque el mínimo ya se lo ha llevado el primero. Hay que solicitarlo los dos. El tercero es la clase IV con factor, del que hablamos más abajo y que es la opción menos conocida y la más sensata en muchos casos.

Una precisión que ahorra discusiones: para volver los dos a la clase IV no hace falta el acuerdo del otro. La ley permite expresamente que lo pida uno solo.

Lo que la combinación no cambia

Aquí está el malentendido que ordena toda esta guía. El impuesto que un matrimonio paga por el año no depende de las clases, sino de una fórmula muy sencilla: se suma la base imponible de los dos, se parte por la mitad, se aplica la tarifa a esa mitad y el resultado se multiplica por dos. Es el llamado Splitting, y es la razón de fondo por la que en Alemania casarse sale a cuenta.

Fíjate en lo que no aparece en esa frase: no aparece quién gana cuánto, ni en qué clase está cada uno. Solo la suma. Con 90.000 € de base imponible conjunta, el impuesto es el mismo se reparta como se reparta.

Reparto de la base imponible Impuesto del matrimonio
45.000 € y 45.000 € 17.670 €
54.000 € y 36.000 € 17.670 €
90.000 € y 0 € 17.670 €

Esa cifra no es una estimación nuestra: es la que devuelve la calculadora oficial del Ministerio Federal de Hacienda para 90.000 € en tributación conjunta, y coincide al céntimo con la de nuestro motor. La misma herramienta, con esa base como soltero, da 26.664 €. La diferencia, 8.994 €, es lo que el sistema alemán regala al matrimonio de un solo perceptor, y se reduce a cero cuando los dos ganan lo mismo.

Lo que sí cambia: la retención del mes

Si el impuesto es el mismo, ¿qué se decide entonces al elegir combinación? El calendario. Cuánto se queda la empresa cada mes y de la nómina de quién. El propio folleto del Ministerio lo dice sin rodeos, y merece la pena leerlo despacio porque desactiva casi todos los mitos que circulan.

Con eso claro, esta es la tabla que de verdad importa. Una pareja que suma 90.000 € de sueldo bruto, repartidos de cinco maneras distintas, y lo que le retienen al año con cada combinación. Son cifras de nuestro motor, el mismo que reproduce al céntimo la calculadora oficial en trece situaciones distintas.

Reparto de los sueldos Retención con IV/IV Retención con III/V Diferencia
45.000 € y 45.000 € 11.140 € 12.184 € +1.044 €
54.000 € y 36.000 € 11.319 € 11.110 € −209 €
63.000 € y 27.000 € 11.855 € 10.386 € −1.469 €
72.000 € y 18.000 € 13.003 € 9.282 € −3.721 €
90.000 € y 0 € 19.438 € 12.182 € −7.256 €

La última columna dice cuánto retiene de más o de menos la combinación III/V frente a dejar a los dos en la IV. Y el primer renglón es el que nadie espera: con dos sueldos iguales, la III/V retiene 1.044 € más al año. No es que paguéis más impuesto —el impuesto es el mismo—, es que adelantáis más dinero y esperáis a que os lo devuelvan meses después. Justo lo contrario de lo que se busca al pedirla.

La regla del 60/40, comprobada

En cualquier conversación sobre este asunto aparece antes o después la regla del sesenta y el cuarenta: que la combinación III/V solo compensa si uno gana en torno al 60 % del total. Suele contarse como sabiduría popular de expatriados, y resulta que no lo es: está escrita en el folleto oficial del Ministerio.

Lo interesante es que esa cifra se puede comprobar desde fuera, y lo hemos hecho: buscando, con nuestro motor, el reparto exacto en el que la III/V empieza a retener menos que la IV/IV. El resultado cae en el 58,5 %, y se mantiene ahí tanto con 60.000 € de sueldos sumados como con 120.000 €. La regla del Ministerio no es un redondeo cómodo: es el punto real.

De ahí sale la única recomendación sensata que admite este asunto. Si uno de los dos gana claramente más —y en las parejas españolas recién llegadas es frecuente, porque uno suele tardar meses en encontrar trabajo—, la III/V adelanta menos dinero y os deja más líquido cada mes. Si los sueldos se parecen, quedaos en la IV/IV o pedid el factor.

El precio de la clase V

La combinación III/V tiene además dos costes que no aparecen en ninguna tabla y que conviene hablar en casa antes de firmar nada.

El primero es la obligación de declarar. No es una recomendación: la ley alemana enumera los casos en que hay que presentar declaración sí o sí, y estar uno de los dos en la clase V es uno de ellos. La clase IV con factor, también.

El segundo es más delicado, y es el que casi nadie tiene en cuenta: las prestaciones que sustituyen al salario se calculan sobre el neto. Si quien queda en la clase V es precisamente quien va a pedir la baja parental o quien tiene más papeletas de quedarse en paro, su retención alta le reduce el neto y, con él, la base de la prestación. El folleto del Ministerio lo advierte, aunque lo formula como un riesgo general de la elección, sin señalar a la clase V en concreto.

Si tenéis un embarazo en el horizonte, ese aviso vale más que cualquier cálculo de retención mensual: conviene revisar la combinación con meses de antelación, porque lo que cuenta para la prestación es el neto de los meses previos. Lo explicamos con números en la guía del Elterngeld.

La clase IV con factor

Existe desde hace años una tercera vía que resuelve casi todo lo anterior y que apenas se pide, en parte porque su nombre —Faktorverfahren— no invita. Los dos seguís en la clase IV y la oficina tributaria calcula un número, con tres decimales, que multiplica vuestras retenciones para ajustarlas a lo que de verdad os corresponde.

Traducido: el factor es la proporción entre lo que de verdad vais a pagar y lo que retendrían dos clases IV sin coordinar. Como el splitting siempre sale igual o mejor, ese número es menor que uno, y por eso rebaja las dos retenciones en la misma proporción en vez de cargar la mano a uno solo. Es la opción que mejor se ajusta al impuesto final y la que evita la escena incómoda de ver en la nómina del que menos gana una retención que parece un castigo.

Su pega: hay que solicitarlo expresamente y también obliga a declarar. A cambio, la declaración suele salir cerca de cero, que es exactamente lo que uno quiere de un sistema de retenciones.

Cómo se cambia y hasta cuándo

El cambio se pide a la oficina tributaria del domicilio, en papel o por internet, y hay tres datos que conviene retener. Se puede cambiar tantas veces como haga falta dentro del mismo año: el viejo límite de un cambio anual ya no existe. Surte efecto desde el primer día del mes siguiente a la solicitud, así que la comprobación llega enseguida en la nómina. Y la fecha tope para que el cambio cuente en el año en curso es el 30 de noviembre.

Queda una duda que llega a esta guía cada pocas semanas: si es verdad que van a suprimir las clases III y V. Se propuso, se discutió mucho y decayó del texto final de la reforma aprobada en diciembre de 2024. A día de hoy no está en vigor ni tiene fecha, así que cualquier decisión se toma con las reglas de siempre. Si algún día se aprueba, la sustituta prevista era precisamente el factor.

Para ver qué le retendría a cada uno cualquiera de estas combinaciones sobre vuestros sueldos reales, nuestra calculadora de sueldo neto alemán permite elegir la clase y comparar el resultado con el mismo bruto en España. Y si todavía no tenéis claro qué significa cada número de la nómina, empezad por la guía de las seis clases.

Preguntas frecuentes

Nos hemos casado en Alemania. ¿Pedimos la combinación III y V?
Solo si un sueldo es bastante mayor que el otro. El folleto oficial del Ministerio de Hacienda alemán dice que esa combinación está pensada para un reparto aproximado del 60 y el 40 por ciento de los ingresos conjuntos, y nuestros cálculos lo confirman: por debajo de ese reparto, la combinación III y V retiene más dinero al mes que dejar a los dos en la clase IV. Con dos sueldos iguales de 45.000 euros, retiene 1.044 euros más al año.
¿La clase que elijamos cambia lo que pagamos de impuestos?
No. El impuesto del año se calcula partiendo en dos la base imponible conjunta, aplicando la tarifa a esa mitad y multiplicando por dos, y en esa fórmula no aparece por ninguna parte quién cobra qué ni en qué clase está cada uno. Lo que cambia la combinación es cuánto adelantáis cada mes: si adelantáis de menos, la diferencia sale en la declaración; si adelantáis de más, os la devuelven.
¿Qué es la clase IV con factor y por qué casi nadie la usa?
Es la tercera opción, y la que mejor reparte. Los dos permanecéis en la clase IV y la oficina tributaria calcula un factor, con tres decimales, que ajusta la retención de cada uno a lo que realmente le corresponde en el impuesto conjunto. Evita que uno de los dos vea una retención desproporcionada en su nómina y acerca mucho el adelanto al impuesto final. Se usa poco porque hay que pedirla expresamente y porque su nombre no dice nada a nadie.
Si elegimos III y V, ¿estamos obligados a declarar?
Sí, y conviene saberlo antes. La ley alemana obliga a presentar declaración a los matrimonios en los que uno de los dos ha tributado por la clase V, y también a quienes usan la clase IV con factor. No es opcional: la retención de esa combinación es una aproximación pensada para un reparto concreto de sueldos, y la declaración es donde se ajustan las cuentas de verdad.
¿Cuántas veces podemos cambiar de clase y hasta cuándo?
Las que necesitéis. El límite de un cambio al año desapareció, el cambio surte efecto desde el primer día del mes siguiente a la solicitud y la fecha tope para que afecte al año en curso es el 30 de noviembre. Además, para volver los dos a la clase IV basta con que lo pida uno solo de los cónyuges: no hace falta el acuerdo del otro.
Vamos a pedir la baja parental. ¿Influye la clase en la prestación?
Puede influir, y es la consecuencia peor conocida de esta decisión. El propio folleto del Ministerio advierte de que la elección de la combinación afecta a la cuantía de las prestaciones que sustituyen al salario, y entre ellas cita expresamente la baja parental, el desempleo y la prestación por enfermedad. Todas se calculan sobre el neto, así que quien tenga una retención alta en su nómina puede ver reducida la base de su prestación. Si estáis planeando una baja parental, conviene revisar la combinación con tiempo.