Cómo pedir la cita: los cuatro canales y sus teléfonos oficiales
La solicitud de cita —y su anulación, que como veremos tiene su propia importancia— funciona por cuatro vías oficiales. La primera es la sede electrónica de la Agencia Tributaria, identificándose con el NIF más un dato de contraste, con Cl@ve, con DNI electrónico o con certificado; el número de referencia de la campaña también sirve. La segunda es la app «Agencia Tributaria», disponible para iOS y Android, que replica el flujo de la web y suele ser el canal más cómodo para reconsultar disponibilidad. La tercera es el teléfono automático, un servicio de reconocimiento de voz que funciona las veinticuatro horas en el 91 535 73 26 y en el 901 12 12 24. Y la cuarta, para quien prefiere hablar con una persona, es la línea de atención personal en el 91 553 00 71 y el 901 22 33 44, operativa de lunes a viernes de 9 a 19 horas.
Un apunte práctico sobre los números duplicados: cada servicio publica un número geográfico (los que empiezan por 91) y un 901. Los 901 son de tarificación compartida y suelen quedar fuera de las tarifas planas de los operadores, mientras que los 91 son números geográficos ordinarios que la inmensa mayoría de tarifas actuales incluye sin coste adicional; salvo que tu contrato diga otra cosa, marca siempre el 91. Conviene además distinguir estos teléfonos de cita de un cuarto número que la AEAT publica durante la campaña, el de «Renta Información» (91 554 87 70), que sirve para resolver dudas fiscales pero no gestiona citas.
El plan «Le Llamamos»: Hacienda te llama, confecciona y presenta en la misma llamada
El servicio telefónico de confección funciona al revés de lo que su fama sugiere: tú no llamas a Hacienda para que te atienda, sino que pides cita eligiendo día y franja horaria, y es la Agencia quien te llama. La llamada llega siempre desde el mismo número, el 91 333 5 333, se graba, y en ella un funcionario confecciona tu declaración con Renta WEB y la presenta en el acto si estás conforme. El sistema exige que el titular esté disponible en el momento de la llamada —en las declaraciones conjuntas, ambos cónyuges—, y la Agencia advierte de que sin los datos y documentos preparados no podrá confeccionarse la declaración, de modo que la cita se pierde.
Esa preparación previa es el noventa por ciento del éxito de la llamada. Antes de la cita conviene tener a mano la identificación de todos los declarantes (el DNI con su fecha de validez y la fecha de nacimiento, o el número de soporte en el caso de los NIE), el móvil registrado en Cl@ve o el número de referencia, el IBAN de una cuenta de la que seas titular y las referencias catastrales de los inmuebles en los que vivas o que tengas alquilados, que aparecen en el recibo del IBI. A partir de ahí, la documentación depende de tus rentas: certificados del pagador si trabajas por cuenta ajena, contratos y facturas si tienes un piso alquilado, certificados bancarios y de fondos para el ahorro, los parámetros de módulos si eres autónomo en estimación objetiva, escrituras e importes si vendiste algo durante el año y los justificantes de cualquier deducción autonómica que pienses aplicar.
Desde hace dos campañas existe además una variante poco conocida del mismo servicio: la videoasistencia en pequeños municipios colaboradores, que arranca a la vez que el plan telefónico y permite a vecinos de localidades sin oficina de la AEAT hacer el mismo trámite desde instalaciones municipales, con la misma cita y el mismo perfil de requisitos. Si vives en un municipio pequeño, merece la pena preguntar en el ayuntamiento si está adherido.
La cita presencial: un mes escaso de oficinas y la misma letra pequeña
La atención presencial es el canal más demandado y, paradójicamente, el más corto: las oficinas solo confeccionan declaraciones durante junio, el último mes de la campaña. En la campaña de 2026 la cita presencial pudo solicitarse desde el 29 de mayo y las oficinas atendieron del 1 al 30 de junio, un patrón —solicitud a finales de mayo, atención desde el primer lunes de junio— que se repite invariablemente. El servicio se presta en las oficinas de la propia Agencia y también en oficinas de comunidades autónomas y ayuntamientos colaboradores, con el mismo perfil de requisitos y límites que el canal telefónico.
A la oficina hay que llevar todo lo que pediría la llamada de «Le Llamamos» y algo más: el DNI original de quien acude y fotocopia del DNI de todas las personas que figuren en la declaración, además de una autorización firmada con fotocopia del DNI del interesado cuando se acude en nombre de otro declarante, algo habitual cuando un hijo acompaña el trámite de sus padres o un cónyuge gestiona la declaración del otro. El resto de la lista es la conocida: IBAN, referencias catastrales con el recibo del IBI, certificados de rentas, contratos y facturas de alquileres, escrituras de transmisiones y justificantes de deducciones autonómicas.
Quién puede usar el servicio: los límites de perfil (y su subida reciente)
El servicio de confección no es universal: la AEAT lo reserva para perfiles de complejidad baja o media, y publica los límites exactos en la página de información de la cita. En la campaña de 2026 esos límites se ampliaron de forma notable —la novedad pasó bastante desapercibida— y quedaron así: rendimientos del trabajo hasta 80.000 euros anuales (el tope anterior era 65.000), rendimientos del capital mobiliario hasta 20.000 euros anuales (antes 15.000), capital inmobiliario con un máximo de dos inmuebles alquilados o dos contratos de alquiler, y ganancias y pérdidas patrimoniales con un máximo de dos transmisiones en el ejercicio, incluida la venta de la vivienda habitual. Las ganancias sujetas a retención o ingreso a cuenta —fondos de inversión, premios, derechos de suscripción— también entran en el servicio.
El límite más relevante para los autónomos es cualitativo, no cuantitativo: el servicio confecciona declaraciones con actividades económicas en estimación objetiva —los módulos, con sus subvenciones—, pero las actividades en estimación directa quedan expresamente fuera. Un autónomo en directa, por simple que sea su actividad, no puede usar ni «Le Llamamos» ni la cita presencial para que le hagan la declaración: su vía es Renta WEB por su cuenta o un profesional. Si tu perfil supera cualquiera de los límites, el sistema de cita te lo advertirá, y conviene saberlo antes de gastar una de las dos citas de tu cupo en un intento que no puede prosperar.
Las fechas: cuándo se abre cada cosa (y el patrón que se repite)
Las fechas de la última campaña cerrada, la de la Renta 2025 presentada en 2026, dibujan el calendario tipo del servicio. La campaña abrió por Internet el 8 de abril. La solicitud de cita para «Le Llamamos» se abrió el 29 de abril y las primeras llamadas llegaron el 6 de mayo. La cita presencial se abrió el 29 de mayo y las oficinas atendieron desde el lunes 1 de junio. La solicitud de cita —de ambos canales— se cerró el 29 de junio, y la campaña terminó el 30. Lo llamativo de esta serie es su estabilidad: el 29 de abril y el 29 de mayo llevan tres campañas consecutivas siendo exactamente los mismos días, y la atención presencial arranca siempre el primer lunes de junio. Salvo cambio de política de la Agencia, es razonable esperar el mismo guion en la campaña de 2027.
La dimensión del servicio explica por qué las citas escasean: solo el plan telefónico tramitó 1.188.000 declaraciones en la campaña anterior, según los datos difundidos por Hacienda al arrancar la de 2026, dentro de una campaña que preveía más de 25 millones de declaraciones. La demanda se concentra brutalmente en los primeros días de cada apertura y en la recta final de junio, cuando ya no quedan huecos y el plazo de cita se ha cerrado. De ahí el consejo central de esta guía, que no por simple es menos eficaz: pide la cita el primer día en que se abra el plazo, idealmente por la app o el teléfono automático de madrugada, y deja el presencial solo para lo que el teléfono no pueda resolver.
Consejos verificados y una regla antifraude que conviene grabarse
Tres detalles operativos, todos publicados por la propia AEAT, marcan la diferencia entre conseguir cita y quedarse fuera. El primero: el cupo es de dos citas por contribuyente y campaña, pero las anuladas no cuentan, así que anular una cita con al menos 24 horas de antelación no te penaliza y libera el hueco para otra persona —la Agencia lo pide expresamente «para evitar una eventual pérdida de citas en perjuicio del conjunto de los contribuyentes»—. El segundo: la disponibilidad no es una foto fija, porque la AEAT abre agenda de forma progresiva durante el plazo y las anulaciones de última hora reabren huecos sueltos; que hoy no haya citas no significa que mañana tampoco, y reconsultar la app a distintas horas funciona. El tercero: en la campaña anterior los huecos de los primeros días volaron en menos de 48 horas, así que la estrategia ganadora sigue siendo madrugar el 29 de abril o el 29 de mayo.
Y la regla antifraude, que la AEAT repite en cada campaña porque los intentos de estafa telefónica se multiplican en primavera: la Agencia solo te llamará si tú has pedido cita, y esa llamada llega siempre desde el 91 333 5 333. Una supuesta llamada de Hacienda que no encaje en esas dos condiciones —no pediste cita, o el número es otro— no es de Hacienda. Ante la duda, cuelga y verifica en la sede electrónica o en los teléfonos oficiales de esta guía; ni la AEAT pide credenciales bancarias por teléfono ni «regulariza devoluciones» con prisas de un fraude clásico.