IBI · Valladolid Tributo municipal Datos 2026

IBI Valladolid
2026

Valladolid continúa bajando el IBI progresivamente (-10 % en el mandato, -5 % desde 2025) y suma deducción del 50 % en cuota por placas solares (hasta 250 €/año residencial).

Por Cristian Corrales Fuentes: TRLHL (RDLeg 2/2004) y ordenanza fiscal municipal Revisado el

IBI en Valladolid 2026: tipo urbano 0,5837 % sobre valor catastral, bonificaciones VPO y familia numerosa según ordenanza fiscal vigente del Ayuntamiento de Valladolid

Cuánto paga de IBI la vivienda media en Valladolid

El Catastro tiene registradas en Valladolid 160.563 viviendas, y su valor catastral medio en el padrón de 2026 es de 53.050 €. Con el tipo urbano de este año, del 0,5837 %, esa vivienda media paga unos 310 € de IBI al año antes de bonificaciones.

Es el 32.º recibo más alto de las 46 capitales de régimen común, cuya mediana es de 350 €. El tipo por sí solo no ordena lo que se paga: una capital con un tipo bajo y valores catastrales altos puede cobrar más que otra con un tipo alto. La comparación completa, capital por capital, está en el mapa del IBI de la vivienda media en las capitales.

Tu recibo no tiene por qué coincidir: depende del valor catastral de tu vivienda, que figura en el propio recibo o en la Sede Electrónica del Catastro, y de las bonificaciones que tengas. Además, el garaje y el trastero con referencia catastral propia pagan un recibo aparte. Como referencia oficial, el recibo medio de todos los inmuebles urbanos de Valladolid en 2025 (viviendas, garajes, trasteros, locales y naves) fue de 265 €.

El Impuesto sobre Bienes Inmuebles —el IBI de toda la vida— se aplica en Valladolid a través de la Ordenanza Fiscal reguladora del IBI - Valladolid 2026. La aprobó el pleno municipal y se publicó en el BOP Valladolid. Es un tributo municipal y directo que se paga cada año por ser propietario o usufructuario de un inmueble del término municipal.

Grava viviendas y locales urbanos, fincas rústicas y los llamados bienes de características especiales, una categoría residual que va desde centrales eléctricas hasta aeropuertos. El Ayuntamiento de Valladolid fija el tipo de gravamen cada ejercicio dentro del margen que le concede la Ley Reguladora de las Haciendas Locales (Real Decreto Legislativo 2/2004). Ese margen explica que el recibo de una misma vivienda cambie tanto de una ciudad a otra.

Tipos aplicables en Valladolid

Modalidad Tipo Aplicación
IBI urbano 0,5837 % Vivienda, locales comerciales, oficinas, suelo urbano
IBI rústico 1,0165 % Fincas y suelo agrario
IBI BICE 0,57 % Bienes de Características Especiales (centrales eléctricas, aeropuertos, etc.)

Bonificaciones aplicables

Bonificación Cuantía Condiciones
VPO 50 % 3 años desde calificación definitiva (obligatorio art. 73.2 LRHL)
Familia numerosa 90 % 40 % para las familias numerosas de categoría general y 90 % para las de categoría especial, sin escala por valor catastral
Eficiencia energética — No la contempla la ordenanza
Autoconsumo solar 50 % Instalación placas solares fotovoltaicas o térmicas. Plazo 3-5 años habitual. Cómo solicitarla

Calcula tu IBI en Valladolid

Introduce el valor catastral de tu vivienda para estimar la cuota del IBI en Valladolid con el tipo urbano vigente de 2026 y las bonificaciones municipales (familia numerosa, VPO, autoconsumo) cuando correspondan. Es un cálculo orientativo sobre el valor catastral.

¿Y si el valor de tu recibo no cuadra con el inmueble, porque suma metros de más o una construcción que ya no existe? Esa corrección no se pide al Ayuntamiento de Valladolid, sino al Catastro. En cómo recurrir el IBI por un valor catastral incorrecto están las vías, los plazos y la devolución de hasta cuatro años.

Ejemplo: vivienda con valor catastral 106.000 € en Valladolid

Lorena Saldaña vive en el barrio de Parquesol, en la zona oeste y elevada de Valladolid, un gran desarrollo residencial de torres de los años ochenta. La vivienda tiene un valor catastral de 106.000 €, una base imponible media propia de una capital con mercado de vivienda dinámico.

Lorena Saldaña no tiene derecho a ninguna bonificación de la ordenanza: no es familia numerosa, la vivienda no es de protección oficial y su certificado energético no llega a la letra A. Así se construye, paso a paso, su recibo del IBI de 2026:

  • Base imponible (valor catastral): 106.000 €
  • Reducción por revisión catastral: 0 € (vivienda no revisada recientemente)
  • Base liquidable: 106.000 €
  • Tipo Valladolid: 0,5837 %
  • Cuota íntegra: 619 € al año.

Si Lorena Saldaña tuviera título de familia numerosa podría pedir la bonificación de la ordenanza, que llega como máximo al 90 %. El porcentaje no es el mismo para todos: 40 % para las familias numerosas de categoría general y 90 % para las de categoría especial, sin escala por valor catastral. El que le corresponda se aplica sobre los 619 € de cuota íntegra.

Calendario de pago del IBI en Valladolid en 2026

El IBI de Valladolid se cobra dentro del periodo voluntario que aprueba cada año el calendario fiscal municipal, y el de 2026 ya se ha cerrado: terminó el 5 de junio de 2026. Estas son las fechas del ejercicio y lo que conviene hacer si el recibo sigue sin pagar:

Devengo
1 de enero de 2026 (titular en esa fecha)
Periodo voluntario
1 de abril – 5 de junio de 2026
Recauda
Ayuntamiento de Valladolid
Si aún no has pagado
Recargo del periodo ejecutivo: 5 % si abonas la deuda completa antes de que te notifiquen la providencia de apremio, 10 % si pagas dentro del plazo que abre esa providencia y 20 % más intereses de demora a partir de ese momento (art. 28 LGT). Lo que determina el recargo no es el mero paso de los días, sino en qué punto del procedimiento pagas.

Fechas verificadas en fuente oficial (actualizado 05/09/2026).

Si el recibo de este año sigue pendiente, no esperes al próximo plazo. Pide la carta de pago en la sede electrónica del organismo que recauda y liquídalo cuanto antes: el recargo crece conforme avanza el procedimiento. Domiciliar el recibo del ejercicio siguiente es la forma más simple de no repetirlo.

Análisis local en profundidad: el IBI de Valladolid

Contexto: la fiscalidad inmobiliaria de Valladolid

Para entender el IBI de Valladolid en 2026 conviene empezar por una idea que no se cumple en la mayoría de capitales españolas. Aquí el impuesto sobre los bienes inmuebles lleva varios ejercicios bajando de manera deliberada, planificada y comunicada como bandera política. No sube por inercia recaudatoria, ni se congela a la espera de que la inflación catastral haga el trabajo silencioso de aumentar la factura.

El equipo de gobierno municipal presentó al inicio del mandato una senda de rebajas progresivas del tipo urbano. En términos efectivos, acumula ya una reducción cercana al diez por ciento, con un recorte adicional del cinco por ciento aplicado desde 2025. Esa trayectoria descendente es precisamente lo que distingue la política tributaria vallisoletana de la de sus vecinas castellanas y leonesas.

El IBI es, en Valladolid como en cualquier ayuntamiento español, la columna vertebral de la recaudación propia. Las grandes transferencias del Estado y de la comunidad autónoma marcan el grueso del presupuesto, pero el margen real de autonomía financiera de un consistorio se juega en los tributos que puede modular por sí mismo.

Entre ellos, el impuesto sobre bienes inmuebles es, con diferencia, el de mayor volumen y el más estable. Grava una base, el suelo y la edificación, que no se desplaza, no se oculta con facilidad y no depende del ciclo económico tanto como otras figuras.

Que una ciudad pueda permitirse rebajar año tras año el tipo de este impuesto sin desmantelar sus servicios dice mucho sobre la salud de su base imponible agregada, y sobre la holgura de su tejido económico.

Sobre las revisiones catastrales conviene la prudencia. La cuota que cada propietario paga no depende solo del tipo que fija la ordenanza, sino del valor catastral que la Dirección General del Catastro atribuye a cada inmueble. Ese valor se actualiza mediante ponencias de valores y coeficientes que pueden modificar la factura aunque el tipo permanezca quieto, o incluso baje.

En Valladolid, el efecto neto que percibe el contribuyente combina la rebaja del tipo municipal con la evolución del valor catastral de su finca concreta. Dos vecinos del mismo barrio pueden experimentar recorridos distintos, según cuándo se revisó su edificación y qué uso tenga registrado.

Quien quiera conocer el dato exacto de su inmueble debe acudir a la Sede Electrónica del Catastro y consultar su referencia catastral. Ninguna estimación general sustituye a esa cifra individual.

El tipo de gravamen de Valladolid en perspectiva

El tipo de gravamen aplicado a los inmuebles urbanos en Valladolid se sitúa en 2026 en el 0,5837 por ciento, una cifra que merece leerse en su contexto antes que en abstracto. La Ley Reguladora de las Haciendas Locales fija una horquilla dentro de la cual los municipios pueden moverse: un mínimo del 0,4 por ciento y un máximo del 1,10 por ciento para los bienes urbanos.

El 0,5837 por ciento vallisoletano se ubica en la franja media de ese recorrido legal, ni pegado al suelo del 0,4 por ciento ni cerca del techo del 1,1 por ciento. No es un tipo de capital fiscalmente agresiva, sino el de una ciudad que ha decidido instalarse en la zona templada. Y, además, descender hacia ella desde niveles anteriores algo más altos.

El recorrido reciente es la parte más interesante de esta lectura. Frente a la dinámica habitual, en la que los ayuntamientos mantienen el tipo nominal congelado mientras el valor catastral hace subir la cuota real, Valladolid ha optado por rebajar el tipo de forma explícita y sostenida. La reducción acumulada del diez por ciento en el mandato no es un eslogan, sino una variación efectiva del porcentaje que se multiplica cada año por la base imponible de cada recibo.

Para los inmuebles rústicos, el tipo se fija en el 1,0165 por ciento. Para los bienes inmuebles de características especiales, los llamados BICE (esa categoría singular que agrupa autopistas, presas, aeropuertos, centrales energéticas y grandes infraestructuras), se aplica un 0,57 por ciento. Son cifras coherentes con el perfil de una capital de provincia que combina un casco urbano denso con un alfoz agrario todavía relevante.

La siguiente tabla traduce esa abstracción del porcentaje a euros sobre un mismo inmueble de referencia, el de 200.000 euros de valor catastral que se emplea como caso tipo a lo largo de este análisis. Compara la posición de Valladolid con casos como Madrid, con 828 €, o Tarragona, con 2.046 €, y con las referencias castellanas y leonesas.

Todas las cuotas reflejan el tipo urbano vigente en cada ciudad aplicado a esa misma base. La comparación es, así, homogénea, y permite ver de un vistazo dónde se sitúa la capital del Pisuerga dentro del mapa nacional.

Capital Tipo urbano Cuota sobre 200.000 € Posición frente a Valladolid
Madrid 0,414 % 828 € 339 € más barata
Burgos 0,46 % 920 € 247 € más barata
Palencia 0,53 % 1.060 € 107 € más barata
Valladolid 0,5837 % 1.167 € referencia
Salamanca 0,7125 % 1.425 € 258 € más cara
León 0,766 % 1.532 € 365 € más cara
Tarragona 1,023 % 2.046 € 739 € más cara

La tabla deja una conclusión difícil de discutir. Dentro de Castilla y León, Valladolid queda por encima de Burgos, con 0,46 %, y Palencia, con 0,53 %, y por debajo de Salamanca y León. La distancia con esta última, casi cuatrocientos euros al año por la misma vivienda, es tan amplia que cuesta atribuirla solo a diferencias de tamaño o de servicios.

La explicación de fondo es que la capital con mayor producto interior bruto por habitante de toda la comunidad autónoma es también la que ha dispuesto del margen presupuestario suficiente para sostener las rebajas más continuadas del territorio. Es un círculo que se retroalimenta: una economía más robusta genera una base imponible más amplia, y una base más amplia permite recaudar lo necesario con un tipo más bajo.

La estrategia vallisoletana: rebaja lineal y estímulo solar

Hay un rasgo de la política fiscal de Valladolid que no comparte con ninguna otra capital castellana, y que merece un apartado propio porque define el carácter del impuesto en esta ciudad. El consistorio ha intentado combinar dos objetivos que rara vez caminan juntos en la tributación local.

Por un lado, una rebaja lineal del tipo que beneficia a todos los propietarios por igual, sin distinción de renta ni de uso. Por otro, un estímulo concreto y dirigido a la transición energética doméstica. Es una deducción del cincuenta por ciento en la cuota para quien instala placas solares de autoconsumo, con un tope de doscientos cincuenta euros anuales en el caso de la vivienda residencial.

La articulación de ambas medidas tiene una lógica que va más allá de lo recaudatorio. La rebaja lineal del tipo es un mensaje de moderación fiscal general. La bonificación solar, en cambio, es un incentivo de comportamiento: no premia simplemente ser propietario, sino haber invertido en una instalación de autoconsumo que reduce la dependencia energética del hogar y la presión sobre la red.

Valladolid es una capital de interior, sin la tradición industrial fotovoltaica de otras zonas y con un clima continental de inviernos largos. Que haya decidido apostar por este incentivo dice mucho sobre la voluntad de modernizar el parque inmobiliario desde la palanca fiscal. Convierte, así, el recibo del IBI en algo más que un cobro: en una herramienta de política urbana.

Las bonificaciones de Valladolid al detalle

El cuadro de bonificaciones de Valladolid es generoso, y conviene desgranarlo con cuidado. La diferencia entre conocerlas y solicitarlas a tiempo puede suponer cientos de euros al año.

La bonificación más potente en términos porcentuales es la de familia numerosa. La ordenanza la fija en un cuarenta por ciento de la cuota para la categoría general, y en un noventa por ciento para la categoría especial. Es un porcentaje fijo que no depende del valor catastral de la vivienda ni del número de miembros de la unidad familiar, sino únicamente de la categoría del título.

No es una bonificación automática. Requiere acreditar la condición de familia numerosa mediante el título vigente y, por lo general, presentar la solicitud dentro del plazo que marca la ordenanza, para que surta efecto en el ejercicio correspondiente. La diligencia administrativa del contribuyente es, así, tan determinante como su situación familiar.

Para la vivienda de protección oficial, Valladolid mantiene una bonificación del cincuenta por ciento de la cuota. Es un porcentaje que se sitúa en la franja alta de lo que aplican las capitales españolas. Prolonga el apoyo público a este tipo de vivienda más allá del periodo mínimo que la ley estatal garantiza en los primeros años desde la calificación.

Esta bonificación es especialmente relevante en una ciudad con un parque significativo de promociones protegidas. Mantiene asequible el coste de tenencia para hogares que accedieron a la propiedad precisamente por la vía de la vivienda protegida. Sin esta rebaja, verían encarecerse la factura anual justo cuando la protección de precio en la transmisión empieza a relajarse.

El bloque de bonificaciones ligadas a la sostenibilidad completa el cuadro, aunque conviene una precisión que evita expectativas erróneas: la ordenanza de 2026 no contempla ninguna bonificación por eficiencia energética del edificio.

La única rebaja de este tipo es la ligada al autoconsumo solar. Es un cincuenta por ciento de la cuota íntegra durante los cuatro años siguientes a la instalación, con un límite anual del diez por ciento del coste de la instalación. El tope es de doscientos cincuenta euros anuales para la vivienda residencial, dos mil euros en otros usos. No se aplica a las viviendas cuyo valor catastral supere los trescientos mil un euros.

La condición común a las bonificaciones de este apartado es que no operan solas: hay que pedirlas. Hay que acreditar también el cumplimiento de los requisitos técnicos o registrales según el caso (la legalización de la instalación fotovoltaica, el título de familia numerosa o la cédula de calificación de la vivienda protegida). Y hay que hacerlo dentro de los plazos que fija la ordenanza, porque ninguna de ellas se aplica de oficio sobre el padrón.

El contribuyente que reúne los requisitos pero no presenta la solicitud paga la cuota íntegra. Esa es probablemente la lección más práctica de todo este apartado.

Caso práctico: el recibo real de un vallisoletano

Imaginemos a un propietario concreto, residente en un barrio consolidado de Valladolid, dueño de una vivienda cuyo valor catastral asciende a 200.000 euros. Aplicado el tipo urbano del 0,5837 por ciento sobre esa base, la cuota íntegra del IBI que figura en su recibo de 2026 asciende a 1.167 euros. Es la cifra que sirve de referencia en todo este análisis.

Como muestra la comparativa anterior, esa cifra lo coloca en una posición templada dentro del panorama nacional: más cara que la de un madrileño con vivienda equivalente, sensiblemente más barata que la de un leonés o un tarraconense.

Lo interesante empieza cuando este propietario activa el itinerario de bonificaciones que la ordenanza pone a su disposición. Supongamos primero que se trata de una familia numerosa de categoría general: la bonificación del cuarenta por ciento reduce su cuota hasta unos setecientos euros al año. Si la categoría fuera especial, el porcentaje sube al noventa por ciento, y la cuota efectiva cae hasta unos ciento diecisiete euros anuales, un descenso contundente sobre los 1.167 euros de partida.

Por otro lado, imaginemos que este propietario ha instalado placas solares de autoconsumo, en lugar de tener la condición de familia numerosa. La deducción del cincuenta por ciento, con su tope de doscientos cincuenta euros al año, rebaja el recibo, como máximo, de los 1.167 euros a unos 917 euros.

La ordenanza declara expresamente compatible la bonificación de familia numerosa con la de vivienda protegida, pero no dice nada equivalente sobre la solar. Quien reúna las dos condiciones debe confirmar con el ayuntamiento cómo se aplican, antes de dar por sumadas las dos rebajas.

El salto entre la cuota nominal y la cuota efectiva ilustra por qué el IBI vallisoletano no se entiende solo mirando el tipo. Un vecino que reúne las condiciones y presenta sus solicitudes a tiempo paga una fracción de lo que abona el propietario que, teniendo derecho a esas mismas rebajas, no las pide.

La diferencia no la marca el ayuntamiento de manera automática, sino la diligencia del contribuyente. Por eso el padrón fiscal de Valladolid esconde, bajo una cuota media aparentemente uniforme, una enorme dispersión de facturas reales, según el aprovechamiento que cada hogar haga del catálogo de bonificaciones. Quien quiera anticipar su propio recibo y simular distintos escenarios puede apoyarse en la calculadora de IBI para afinar la estimación antes de que llegue el cargo.

Calendario, domiciliación y recargos en Valladolid

El calendario de cobro del IBI en Valladolid concentró el periodo voluntario de pago en el tramo del 1 de abril al 5 de junio de 2026, ya cerrado. Es un encaje distinto al de otras capitales, y conviene tener presente de cara al próximo ejercicio.

Durante esa ventana, el contribuyente podía abonar el recibo sin recargo alguno por las vías habituales de pago. Solo cuando finalizó el plazo voluntario sin que se hubiera satisfecho la deuda, comenzó a operar la maquinaria del procedimiento ejecutivo.

La domiciliación bancaria es, en la práctica, la herramienta más cómoda y prudente para gestionar este impuesto. Garantiza que el cargo se produzca dentro del periodo voluntario, sin necesidad de recordar fechas. En muchos ayuntamientos abre, además, la puerta a fórmulas de fraccionamiento que reparten la cuota en varios pagos a lo largo del año, mediante sistemas de pago a la carta o planes personalizados.

Conviene que el contribuyente verifique en la sede electrónica municipal las condiciones concretas que la ordenanza de Valladolid asocia a la domiciliación y al fraccionamiento para el ejercicio en curso. Conviene comprobar también cualquier eventual incentivo por anticipar o domiciliar el pago, porque estas condiciones se revisan anualmente y son el tipo de matiz que conviene confirmar en la fuente oficial antes de darlo por hecho.

El terreno de los recargos sí está perfectamente reglado, y no depende de la ordenanza local, sino de la Ley General Tributaria. Una vez vencido el periodo voluntario, el artículo 28 de esa ley entra en juego.

Establece un recargo ejecutivo del cinco por ciento si se paga la deuda antes de la notificación de la providencia de apremio. Establece un recargo de apremio reducido del diez por ciento si se abona dentro del plazo concedido tras dicha notificación. Y establece un recargo de apremio ordinario del veinte por ciento, al que se suman los intereses de demora, cuando ni siquiera ese plazo se respeta.

Estos porcentajes son comunes a toda España, y convierten el descuido en el periodo voluntario en un sobrecoste real. En el caso de una cuota como la vallisoletana de 1.167 euros, puede llegar a representar más de doscientos euros adicionales. Es motivo más que suficiente para que la domiciliación deje de ser una opción y pase a ser la recomendación por defecto.

El IBI de Valladolid es, en última instancia, el retrato fiscal de una capital que ha decidido bajar el impuesto de forma sostenida y, al mismo tiempo, usarlo como palanca para premiar la inversión solar y proteger a las familias numerosas. Su cuota templada y su catálogo de bonificaciones generoso recompensan al contribuyente diligente que conoce sus derechos y los ejerce dentro de plazo.

Todas las cifras y condiciones recogidas en este análisis remiten a la regulación municipal vigente. Su texto íntegro puede consultarse en la Ordenanza Fiscal reguladora del IBI de Valladolid para 2026, publicada con el resto de ordenanzas fiscales del ejercicio.

Para el dato individual de cada inmueble, el valor catastral que multiplica el tipo es siempre el que figura en la Sede Electrónica del Catastro. Cualquier estimación general debe contrastarse con esa referencia antes de tomar decisiones sobre el recibo.

Preguntas frecuentes sobre IBI en Valladolid

¿Cuánto se paga de IBI de media en Valladolid?

Una vivienda de valor catastral medio en Valladolid (53.050 € en el padrón catastral de 2026) paga unos 310 € al año con el tipo urbano del 0,5837 %, antes de bonificaciones. Es una estimación con datos de la Dirección General del Catastro: tu recibo depende del valor catastral de tu vivienda y de tus bonificaciones, y el garaje o el trastero con referencia propia pagan aparte.

¿Cuál es el tipo de IBI urbano en Valladolid para 2026?

0,5837 % sobre el valor catastral de la vivienda. Es el tipo aprobado por la ordenanza fiscal vigente del Ayuntamiento de Valladolid y publicado en el BOP Valladolid. Valladolid continúa bajando el IBI progresivamente (-10 % en el mandato, -5 % desde 2025) y suma deducción del 50 % en cuota por placas solares (hasta 250 €/año residencial).

¿Cuánto pago de IBI por una vivienda de valor catastral 200.000 € en Valladolid?

Sin bonificaciones, la cuota orientativa es de 1.167 € (0,5837 % × 200.000 €). Si tienes derecho a bonificación familia numerosa (90 %), VPO (50 %) o autoconsumo solar, la cuota efectiva puede reducirse hasta un 90 %.

¿Hay recargo por viviendas vacías en Valladolid?

Actualmente la ordenanza fiscal vigente de Valladolid no recoge recargo por viviendas desocupadas. Algunas capitales con altas tasas de inmueble vacío están estudiando incorporarlo en ordenanzas próximas tras la Ley 12/2023 del Derecho a la Vivienda. Consulta la última ordenanza en el BOP Valladolid. Qué capitales lo tienen y a quién alcanza, en el estudio del recargo en las 50 capitales.

¿Hay bonificación de IBI para familia numerosa en Valladolid?

Sí, bonificación de hasta el 90 % sobre la cuota íntegra del IBI de la vivienda habitual del titular familia numerosa. 40 % para las familias numerosas de categoría general y 90 % para las de categoría especial, sin escala por valor catastral. La bonificación es potestativa: cada Ayuntamiento decide aplicarla y fija los porcentajes y condiciones.

¿Cuándo se paga el IBI en Valladolid?

Periodo voluntario: 1 de abril – 5 de junio de 2026. El periodo voluntario de 2026 terminó el 5 de junio de 2026; el recibo pendiente entra en vía ejecutiva con los recargos del art. 28 LGT. El IBI se devenga el 1 de enero (el titular en esa fecha es el sujeto pasivo). Puedes pagar en oficinas, vía web municipal o por domiciliación bancaria. Recauda: Ayuntamiento de Valladolid.

Pasado el plazo se entra en periodo ejecutivo (art. 28 LGT). El recargo es del 5 % si pagas la deuda completa antes de que te notifiquen la providencia de apremio. Sube al 10 % si pagas dentro del plazo que abre esa providencia, y al 20 % más intereses de demora a partir de ese momento.

¿Quién paga el IBI: propietario o inquilino?

El IBI lo paga siempre el titular del inmueble (propietario o usufructuario), no el inquilino. Aunque en el contrato de alquiler se pacte que el inquilino reembolse el IBI al propietario, la obligación tributaria frente al Ayuntamiento es del titular. Si vendes la vivienda durante el año, el IBI lo paga el propietario a 1 de enero (es habitual pactar prorrateo en escritura, pero el Ayuntamiento solo se dirige al titular registral).