Cuánto paga de IBI la vivienda media en Santander
El Catastro tiene registradas en Santander 93.919 viviendas, y su valor catastral medio en el padrón de 2026 es de 90.400 €. Con el tipo urbano de este año, del 0,4 %, esa vivienda media paga unos 360 € de IBI al año antes de bonificaciones.
Es el 20.º recibo más alto de las 46 capitales de régimen común, cuya mediana es de 350 €. El tipo por sí solo no ordena lo que se paga: una capital con un tipo bajo y valores catastrales altos puede cobrar más que otra con un tipo alto. La comparación completa, capital por capital, está en el mapa del IBI de la vivienda media en las capitales.
Tu recibo no tiene por qué coincidir: depende del valor catastral de tu vivienda, que figura en el propio recibo o en la Sede Electrónica del Catastro, y de las bonificaciones que tengas. Además, el garaje y el trastero con referencia catastral propia pagan un recibo aparte. Como referencia oficial, el recibo medio de todos los inmuebles urbanos de Santander en 2025 (viviendas, garajes, trasteros, locales y naves) fue de 292 €.
El Impuesto sobre Bienes Inmuebles —el IBI de toda la vida— se aplica en Santander a través de la Ordenanza Fiscal nº 1-I reguladora del IBI - Santander 2026. La aprobó el pleno municipal y se publicó en el BOC Cantabria. Es un tributo municipal y directo que se paga cada año por ser propietario o usufructuario de un inmueble del término municipal.
Grava viviendas y locales urbanos, fincas rústicas y los llamados bienes de características especiales, una categoría residual que va desde centrales eléctricas hasta aeropuertos. El Ayuntamiento de Santander fija el tipo de gravamen cada ejercicio dentro del margen que le concede la Ley Reguladora de las Haciendas Locales (Real Decreto Legislativo 2/2004). Ese margen explica que el recibo de una misma vivienda cambie tanto de una ciudad a otra.
Lo que dice la ley — texto literal
1. El tipo de gravamen mínimo y supletorio será el 0,4 por ciento cuando se trate de bienes inmuebles urbanos y el 0,3 por ciento cuando se trate de bienes inmuebles rústicos, y el máximo será el 1,10 por ciento para los urbanos y 0,90 por ciento para los rústicos.
[…]
3. Los ayuntamientos respectivos podrán incrementar los tipos fijados en el apartado 1 con los puntos porcentuales que para cada caso se indican, cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes. En el supuesto de que sean varias, se podrá optar por hacer uso del incremento previsto para una sola, algunas o todas ellas:
Tipos aplicables en Santander
| Modalidad | Tipo | Aplicación |
|---|---|---|
| IBI urbano | 0,4 % | Vivienda, locales comerciales, oficinas, suelo urbano |
| IBI rústico | 0,87 % | Fincas y suelo agrario |
| IBI BICE | 0,6 % | Bienes de Características Especiales (centrales eléctricas, aeropuertos, etc.) |
| Concepto | Valor (%) |
|---|---|
| Santander | 0,4 % |
| Bilbao | 0,18 % |
| Burgos | 0,46 % |
| Oviedo | 0,58 % |
Bonificaciones aplicables
| Bonificación | Cuantía | Condiciones |
|---|---|---|
| VPO | 50 % | 3 años desde calificación definitiva (obligatorio art. 73.2 LRHL) |
| Familia numerosa | 90 % | 50 % de la cuota íntegra de la vivienda habitual, que sube al 90 % cuando los ingresos brutos de la unidad familiar no superan tres veces el IPREM |
| Eficiencia energética | — | No la contempla la ordenanza |
| Autoconsumo solar | 50 % | Instalación placas solares fotovoltaicas o térmicas. Plazo 3-5 años habitual. Cómo solicitarla |
Calcula tu IBI en Santander
Introduce el valor catastral de tu vivienda para estimar la cuota del IBI en Santander con el tipo urbano vigente de 2026 y las bonificaciones municipales (familia numerosa, VPO, autoconsumo) cuando correspondan. Es un cálculo orientativo sobre el valor catastral.
¿Y si el valor de tu recibo no cuadra con el inmueble, porque suma metros de más o una construcción que ya no existe? Esa corrección no se pide al Ayuntamiento de Santander, sino al Catastro. En cómo recurrir el IBI por un valor catastral incorrecto están las vías, los plazos y la devolución de hasta cuatro años.
Ejemplo: vivienda con valor catastral 122.000 € en Santander
Nieves Pelayo reside en el barrio de Cazoña, al sur del centro de Santander, una zona residencial de bloques de los años setenta. El valor catastral de su piso es de 122.000 €, una base media propia de una capital cantábrica con mercado de vivienda sostenido y demanda estable.
Nieves Pelayo no tiene derecho a ninguna bonificación de la ordenanza: no es familia numerosa, la vivienda no es de protección oficial y su certificado energético no llega a la letra A. Así se construye, paso a paso, su recibo del IBI de 2026:
- Base imponible (valor catastral): 122.000 €
- Reducción por revisión catastral: 0 € (vivienda no revisada recientemente)
- Base liquidable: 122.000 €
- Tipo Santander: 0,4 %
- Cuota íntegra: 488 € al año.
Si Nieves Pelayo tuviera título de familia numerosa podría pedir la bonificación de la ordenanza, que llega como máximo al 90 %. El porcentaje no es el mismo para todos: 50 % de la cuota íntegra de la vivienda habitual, que sube al 90 % cuando los ingresos brutos de la unidad familiar no superan tres veces el IPREM. El que le corresponda se aplica sobre los 488 € de cuota íntegra.
Calendario de pago del IBI en Santander en 2026
El IBI de Santander se cobra dentro del periodo voluntario que aprueba cada año el calendario fiscal municipal, y el de 2026 ya se ha cerrado: terminó el 6 de julio de 2026. Estas son las fechas del ejercicio y lo que conviene hacer si el recibo sigue sin pagar:
- Devengo
- 1 de enero de 2026 (titular en esa fecha)
- Periodo voluntario
- 4 de mayo – 6 de julio de 2026
- Pago fraccionado
- Domiciliados: cargo único el 6 de julio de 2026 o, si se solicitó, tres plazos sin interés con cargos el 5 de mayo, el 6 de julio y el 7 de septiembre de 2026. Pago telemático admitido hasta las 19:00 del último día en la Oficina Virtual Tributaria.
- Recauda
- Ayuntamiento de Santander (Oficina Tributaria municipal)
- Si aún no has pagado
- Recargo del periodo ejecutivo: 5 % si abonas la deuda completa antes de que te notifiquen la providencia de apremio, 10 % si pagas dentro del plazo que abre esa providencia y 20 % más intereses de demora a partir de ese momento (art. 28 LGT). Lo que determina el recargo no es el mero paso de los días, sino en qué punto del procedimiento pagas.
Fechas verificadas en fuente oficial (actualizado 06/07/2026).
Si el recibo de este año sigue pendiente, no esperes al próximo plazo. Pide la carta de pago en la sede electrónica del organismo que recauda y liquídalo cuanto antes: el recargo crece conforme avanza el procedimiento. Domiciliar el recibo del ejercicio siguiente es la forma más simple de no repetirlo.
Análisis local en profundidad: el IBI de Santander
Contexto: la fiscalidad inmobiliaria de Santander
Pocos tributos definen tan bien el carácter de un ayuntamiento como el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, y en el caso de Santander esa definición tiene un acento muy particular, porque la capital de Cantabria es uno de esos consistorios del norte peninsular que, pese a la tentación de exprimir el principal tributo inmobiliario propio, han preferido fijar el tipo urbano en el suelo mínimo que permite la ley y compensar ese gravamen contenido con una recaudación estable que financia una ciudad de servicios densos, con un casco urbano compacto que desciende desde el Sardinero y la península de la Magdalena hacia la bahía.
La Ordenanza Fiscal nº 1-I reguladora del IBI, publicada para el ejercicio 2026 el 13 de enero a través del Boletín Oficial de Cantabria, no introduce sobresaltos: confirma la pauta administrativa que el gobierno municipal viene repitiendo desde hace varios años, con un tipo urbano que se mantiene en el 0,4 % —el mínimo legal para bienes urbanos— y una arquitectura de bonificaciones prácticamente inalterada respecto al ejercicio anterior.
Esa continuidad no es casualidad ni desidia, sino una decisión política con consecuencias presupuestarias precisas.
El IBI urbano es, con diferencia, la principal fuente de ingresos tributarios propios del Ayuntamiento de Santander, por encima del impuesto de vehículos, de las tasas de basuras o del impuesto sobre construcciones, y constituye el pilar más previsible de las arcas municipales porque no depende del ciclo económico con la misma intensidad que la plusvalía municipal o las licencias de obra.
Una ciudad como Santander, con un parque inmobiliario maduro, valores catastrales consolidados tras las sucesivas actualizaciones y una proporción notable de segundas residencias vinculadas al turismo de costa, encuentra en el IBI un caudal recaudatorio que le permite no exprimir otras figuras y mantener una presión fiscal general que el consistorio defiende como moderada en el conjunto del tributo local, algo que el propio tipo mínimo aplicado avala.
La cuestión de las revisiones catastrales merece prudencia.
La base sobre la que se aplica el tipo del 0,4 % es el valor catastral fijado por la Dirección General del Catastro, y cualquier lectura honesta del recibo santanderino debe recordar que el importe final no depende solo de lo que decide el pleno municipal, sino de la valoración que el Catastro asigna a cada inmueble en función de su superficie, antigüedad, uso y localización dentro de la trama urbana.
En barrios consolidados como el Centro, Puertochico o el entorno de la calle Burgos, los valores catastrales reflejan una localización privilegiada que, aun aplicando el tipo mínimo legal, produce recibos sensiblemente superiores a los de la periferia por la propia diferencia de base imponible.
Conviene, por tanto, no atribuir todo el peso del recibo a la ordenanza municipal sin atender a la otra mitad de la ecuación, que es la base imponible determinada por el organismo estatal.
El tipo de gravamen en perspectiva
El 0,4 % de tipo urbano que Santander aplica en 2026 coincide exactamente con el suelo legal que la Ley Reguladora de las Haciendas Locales fija para los bienes urbanos: es, literalmente, el mínimo que permite la norma, y sitúa a la capital cántabra muy por debajo de la mediana de las capitales de provincia españolas.
Es un nivel que conviene leer con contexto: no se trata de una rebaja puntual ni de una promesa electoral reciente, sino de una decisión sostenida en el tiempo que aleja a Santander de los ayuntamientos que han preferido exprimir el tributo inmobiliario hasta acercarse a los tipos más altos que la norma permite.
La capital cántabra se ha instalado en el escalón más bajo posible dentro del margen legal y lo ha defendido con una estabilidad notable, sin las oscilaciones bruscas que han caracterizado a otros consistorios obligados a recalibrar su tipo tras revisiones catastrales al alza para evitar que el recibo se disparase.
El tipo aplicable a los bienes rústicos asciende al 0,87 %, el más elevado de los tres que fija la ordenanza y muy por encima del urbano, una circunstancia poco habitual que se explica por el peso marginal del suelo rústico en un término municipal tan urbanizado y volcado a la bahía como el santanderino, donde la superficie agraria es residual frente al continuo edificado.
Por su parte, los bienes inmuebles de características especiales —los llamados BICE, que engloban infraestructuras como las portuarias, autopistas, presas o grandes instalaciones energéticas— tributan al 0,6 %, un tipo intermedio entre el urbano y el rústico, algo coherente en una ciudad con un puerto comercial de relevancia que aporta su parte a la recaudación por esta vía específica.
La tabla siguiente ordena los tres tipos vigentes y los traduce a la cuota que generaría un valor catastral de referencia de 200.000 euros, para visualizar de un golpe cuánto separa cada categoría de las demás.
| Categoría de inmueble | Tipo aplicado en Santander 2026 | Cuota sobre 200.000 € de valor catastral |
|---|---|---|
| Bienes urbanos | 0,4 % | 800 € |
| Bienes rústicos | 0,87 % | 1.740 € |
| Bienes de características especiales (BICE) | 0,6 % | 1.200 € |
El recorrido reciente del tipo urbano santanderino se caracteriza por la quietud.
A diferencia de capitales que han ido reduciendo décimas para suavizar el impacto de revaloraciones catastrales, Santander ha preferido fijar su tipo en el mínimo legal del 0,4 % y dejarlo asentado ahí, lo que da a los propietarios una previsibilidad apreciable a la hora de planificar el gasto del hogar y consolida, además, uno de los recibos más bajos del cuadrante norte en relación con el valor catastral.
Esa decisión de estabilidad tiene un mensaje implícito: el consistorio considera que el nivel mínimo, sostenido en el tiempo, cubre adecuadamente sus necesidades de gasto sin necesidad de aproximarse a los tipos superiores que la ley permitiría, y que tampoco existe margen para plantear una rebaja adicional, que en la práctica ya no sería posible sin situarse por debajo del límite legal.
Las bonificaciones de Santander al detalle
La ordenanza santanderina conserva una batería de bonificaciones que, bien aprovechadas, transforman por completo la factura de determinados perfiles de contribuyente, y la más potente de todas es sin duda la dirigida a las familias numerosas, que alcanza el 50 % de la cuota con carácter general y sube al 90 % cuando los ingresos brutos de la unidad familiar no superan tres veces el IPREM.
No se trata, por tanto, de un porcentaje que dependa del valor catastral de la vivienda ni del número de miembros de la familia, sino de la renta: el escalón superior premia a los hogares numerosos con menos recursos, mientras que el resto se queda en el cincuenta por ciento.
Para acceder a ella, el contribuyente debe acreditar la condición de familia numerosa mediante el título en vigor y solicitar la bonificación ante la oficina tributaria municipal, que normalmente exige que la vivienda bonificada constituya la residencia habitual de la familia.
La segunda bonificación de peso es la prevista para las viviendas de protección oficial, que disfrutan de una reducción del 50 % de la cuota.
Esta ventaja tiene su origen en la propia Ley de Haciendas Locales, que obliga a los ayuntamientos a aplicar al menos un 50 % durante los tres ejercicios siguientes al del otorgamiento de la calificación definitiva de VPO, y Santander se ciñe a ese mínimo legal, una bonificación temporal pensada para aliviar el acceso a la vivienda protegida durante sus primeros años.
Conviene que el adquirente de una VPO en la capital esté atento al plazo, porque transcurrido ese trienio la cuota recupera su importe íntegro y el ahorro desaparece salvo que la ordenanza prevea una prórroga potestativa adicional.
En el terreno de la transición energética, Santander incorpora una bonificación del 50 % por autoconsumo solar, dirigida a los inmuebles que instalan sistemas de aprovechamiento de la energía solar para producción de electricidad o calor destinada al propio edificio.
Es una palanca cada vez más relevante en una ciudad costera con un parque residencial que envejece y se rehabilita, y su lógica es doble: incentivar la instalación de placas fotovoltaicas o captadores térmicos y, al mismo tiempo, premiar fiscalmente a quien reduce su huella energética.
La obtención de esta bonificación suele exigir que la instalación cuente con la homologación administrativa correspondiente y que el contribuyente la solicite expresamente, aportando la documentación técnica que acredite el sistema instalado.
Llama la atención, en cambio, que la ordenanza de 2026 no contemple una bonificación específica por eficiencia energética desligada del autoconsumo, de modo que el propietario que mejora el aislamiento o la calificación energética de su vivienda sin instalar autoconsumo no encuentra en el IBI santanderino un incentivo directo equivalente.
Es importante subrayar que ninguna de estas bonificaciones se aplica de oficio. El sistema español de IBI funciona, en la práctica totalidad de los municipios, mediante solicitud rogada: el contribuyente que cumple los requisitos debe pedir el beneficio fiscal, presentar la documentación acreditativa dentro del plazo que marque la ordenanza y renovarlo cuando proceda, y quien no lo hace paga la cuota íntegra aunque tuviera derecho a la rebaja.
Por eso merece la pena que cualquier propietario santanderino con familia numerosa, vivienda protegida reciente o instalación de autoconsumo verifique en la oficina tributaria municipal si está disfrutando del descuento que le corresponde.
Caso práctico local: una vivienda de 200.000 euros en Santander
Imaginemos a una familia residente en un piso del barrio de Cazoña, en Santander, cuyo inmueble tiene asignado un valor catastral de 200.000 euros. Aplicando el tipo urbano del 0,4 % vigente en 2026 —el mínimo legal para bienes urbanos—, la cuota íntegra del IBI asciende a 800 euros anuales, una cifra que queda claramente por debajo de otras capitales del entorno más próximo.
Según los datos comparativos manejados para esa misma vivienda de referencia, Santander se sitúa por debajo de Burgos, donde el recibo equivalente rondaría los 914 euros, y muy por debajo de Oviedo, cuya cuota se aproximaría a los 1.160 euros.
Son tres capitales del norte con políticas fiscales distintas, y la comparación confirma que la factura santanderina no responde a una fiscalidad inmobiliaria agresiva, sino al reflejo de haber fijado el tipo en el suelo que marca la ley, una decisión que la distingue de buena parte de la cornisa cantábrica.
El verdadero giro del caso práctico llega cuando esa familia acredita la condición de numerosa y solicita la bonificación correspondiente.
Si su perfil encaja en el escalón máximo del 90 %, la cuota efectiva del IBI se desploma desde los 800 euros hasta apenas unos 80 euros al año, una rebaja que altera por completo la percepción del tributo y que ilustra hasta qué punto las bonificaciones santanderinas pueden ser determinantes para los hogares que reúnen los requisitos.
Para un piso familiar en un barrio como Cazoña, pasar de 800 a 80 euros supone liberar más de setecientos euros anuales, un margen que en muchas economías domésticas equivale a varias mensualidades de suministros o a una parte sustancial del seguro del hogar y el vehículo.
El itinerario verosímil de esta familia sería el siguiente: titular de familia numerosa vigente, vivienda que constituye su residencia habitual e ingresos brutos de la unidad familiar que no superen tres veces el IPREM, el umbral que la ordenanza exige para acceder al tramo superior de bonificación.
Con esos mimbres, el ahorro acumulado a lo largo de varios ejercicios resulta muy considerable, y refuerza la idea de que el recibo nominal de Santander, ya contenido por partir del tipo mínimo legal, puede reducirse todavía más para determinados perfiles hasta una cuota efectiva casi simbólica.
Quien quiera anticipar su propia cuota antes de solicitar cualquier bonificación puede estimarla con la calculadora de IBI, introduciendo su valor catastral real consultado en la Sede del Catastro.
Santander frente a Bilbao: la brecha foral del IBI cantábrico
Si hay un dato que hace que el análisis del IBI santanderino no sirva para ninguna otra capital, es su comparación con Bilbao, la gran ciudad vecina situada apenas a un centenar de kilómetros por la autovía del Cantábrico.
Mientras Santander cobra 800 euros por la vivienda de referencia de 200.000 euros de valor catastral, Bilbao aplica un tipo del 0,183 % que produce una cuota de tan solo 366 euros para un inmueble equivalente.
La diferencia, que supera los cuatrocientos euros anuales por idéntica vivienda pese a que Santander ya aplica el mínimo legal de su propio régimen, sigue constituyendo una asimetría relevante entre dos capitales del cuadrante septentrional cantábrico-vasco y no se explica por una gestión municipal más o menos diligente, sino por algo mucho más estructural: la frontera entre dos sistemas tributarios distintos.
Bilbao se encuentra en territorio foral vizcaíno, donde la Diputación Foral y los municipios disfrutan de una capacidad normativa propia sobre los tributos locales que les permite fijar tipos sustancialmente más bajos sin comprometer su financiación, gracias al sistema de Concierto Económico.
Santander, en cambio, pertenece al régimen común y se rige por la Ley Reguladora de las Haciendas Locales estatal, con sus suelos y techos de gravamen y su dependencia de un modelo de financiación municipal que hace del IBI un ingreso difícilmente sustituible; de hecho, la capital cántabra ya ha agotado el margen a la baja que le permite su régimen, situándose en el suelo legal, y aun así el recibo bilbaíno queda muy por debajo.
La consecuencia es que ningún equipo de gobierno santanderino, por mucha voluntad que tuviera, podría replicar los tipos bilbaínos sin abrir un agujero recaudatorio que el régimen común no le permite compensar por otras vías con la misma holgura que el sistema foral.
Esta brecha no es un capricho local, sino la traducción al recibo del IBI de la radical diferencia entre los dos modelos de financiación territorial que conviven en el norte de España, y es probablemente el rasgo más singular de la fiscalidad inmobiliaria de la capital cántabra.
Calendario, domiciliación y recargos en Santander
El Ayuntamiento de Santander concentra el periodo voluntario de pago del IBI entre el 4 de mayo y el 6 de julio de 2026, según su calendario del contribuyente, una ventana de dos meses durante la cual el contribuyente puede abonar el recibo sin recargo alguno, ya sea de forma íntegra o, en su caso, mediante los sistemas de fraccionamiento que la oficina tributaria municipal pone a disposición de quienes lo solicitan en plazo.
Este calendario primaveral y estival es coherente con la práctica de muchos consistorios, que sitúan el cobro del impuesto inmobiliario en la primera mitad del año para distribuir mejor la tesorería municipal a lo largo del ejercicio.
La domiciliación bancaria del recibo es la vía más cómoda y segura para no incurrir en olvidos que deriven en recargos, y numerosos ayuntamientos premian esta opción con una pequeña bonificación adicional o con la posibilidad de fraccionar el pago en varios plazos sin coste financiero.
Quien desee acogerse a estas facilidades en Santander debe verificar las condiciones concretas y los plazos de adhesión vigentes para 2026 directamente en la oficina tributaria o en la sede electrónica municipal, ya que las modalidades de fraccionamiento y los eventuales beneficios por domiciliación se concretan en las normas de gestión recaudatoria de cada ejercicio y conviene confirmarlos antes de dar por hecho cualquier descuento.
La consecuencia de no pagar dentro del periodo voluntario es relevante y conviene tenerla muy presente.
Una vez finalizado el plazo de cobro sin que el recibo se haya satisfecho, la deuda entra en vía ejecutiva y se le aplican los recargos del periodo ejecutivo que regula el artículo 28 de la Ley General Tributaria: un recargo ejecutivo del 5 % si se paga la totalidad antes de la notificación de la providencia de apremio, un recargo de apremio reducido del 10 % si se abona dentro de los plazos que abre dicha providencia, y un recargo de apremio ordinario del 20 %, compatible además con los intereses de demora, cuando no se satisface en ninguno de los momentos anteriores.
Por una cuota santanderina como los 800 euros del ejemplo, el recargo ordinario del 20 % añadiría 160 euros a la deuda, una penalización que se evita por completo con el simple respeto del calendario voluntario o con la domiciliación del recibo.
En síntesis, el IBI de Santander dibuja el retrato de una ciudad que ha elegido fijar el tipo urbano en el suelo mínimo que permite la ley y sostenerlo con una estabilidad notable como garantía de previsibilidad para el contribuyente, que añade a ese nivel ya contenido bonificaciones muy potentes para los perfiles que las saben aprovechar, y que vive en su recibo la huella inevitable de pertenecer al régimen común frente a la vecina y foral Bilbao.
Para conocer la letra exacta de las bonificaciones, los plazos de solicitud y las condiciones de cada beneficio fiscal en el ejercicio en curso, la referencia oficial es la Ordenanza Fiscal nº 1-I reguladora del IBI de Santander, publicada en el Boletín Oficial de Cantabria, que prevalece sobre cualquier resumen divulgativo y debe consultarse siempre antes de tomar decisiones que afecten al recibo.
Preguntas frecuentes sobre IBI en Santander
¿Cuánto se paga de IBI de media en Santander?
Una vivienda de valor catastral medio en Santander (90.400 € en el padrón catastral de 2026) paga unos 360 € al año con el tipo urbano del 0,4 %, antes de bonificaciones. Es una estimación con datos de la Dirección General del Catastro: tu recibo depende del valor catastral de tu vivienda y de tus bonificaciones, y el garaje o el trastero con referencia propia pagan aparte.
¿Cuál es el tipo de IBI urbano en Santander para 2026?
0,4 % sobre el valor catastral de la vivienda. Es el tipo aprobado por la ordenanza fiscal vigente del Ayuntamiento de Santander y publicado en el BOC Cantabria. Santander aplica en 2026 el tipo IBI urbano mínimo que permite la ley, el 0,4 %, según la ordenanza fiscal 01-I publicada el 13 de enero de 2026.
¿Cuánto pago de IBI por una vivienda de valor catastral 200.000 € en Santander?
Sin bonificaciones, la cuota orientativa es de 800 € (0,4 % × 200.000 €). Si tienes derecho a bonificación familia numerosa (90 %), VPO (50 %) o autoconsumo solar, la cuota efectiva puede reducirse hasta un 90 %.
¿Hay recargo por viviendas vacías en Santander?
Actualmente la ordenanza fiscal vigente de Santander no recoge recargo por viviendas desocupadas. Algunas capitales con altas tasas de inmueble vacío están estudiando incorporarlo en ordenanzas próximas tras la Ley 12/2023 del Derecho a la Vivienda. Consulta la última ordenanza en el BOC Cantabria. Qué capitales lo tienen y a quién alcanza, en el estudio del recargo en las 50 capitales.
¿Hay bonificación de IBI para familia numerosa en Santander?
Sí, bonificación de hasta el 90 % sobre la cuota íntegra del IBI de la vivienda habitual del titular familia numerosa. 50 % de la cuota íntegra de la vivienda habitual, que sube al 90 % cuando los ingresos brutos de la unidad familiar no superan tres veces el IPREM. La bonificación es potestativa: cada Ayuntamiento decide aplicarla y fija los porcentajes y condiciones.
¿Cuándo se paga el IBI en Santander?
Periodo voluntario: 4 de mayo – 6 de julio de 2026. El periodo voluntario de 2026 terminó el 6 de julio de 2026; el recibo pendiente entra en vía ejecutiva con los recargos del art. 28 LGT. El IBI se devenga el 1 de enero (el titular en esa fecha es el sujeto pasivo). Puedes pagar en oficinas, vía web municipal o por domiciliación bancaria.
Pago fraccionado: Domiciliados: cargo único el 6 de julio de 2026 o, si se solicitó, tres plazos sin interés con cargos el 5 de mayo, el 6 de julio y el 7 de septiembre de 2026. Pago telemático admitido hasta las 19:00 del último día en la Oficina Virtual Tributaria. Recauda: Ayuntamiento de Santander (Oficina Tributaria municipal). Pasado el plazo se entra en periodo ejecutivo (art. 28 LGT).
El recargo es del 5 % si pagas la deuda completa antes de que te notifiquen la providencia de apremio. Sube al 10 % si pagas dentro del plazo que abre esa providencia, y al 20 % más intereses de demora a partir de ese momento.
¿Quién paga el IBI: propietario o inquilino?
El IBI lo paga siempre el titular del inmueble (propietario o usufructuario), no el inquilino. Aunque en el contrato de alquiler se pacte que el inquilino reembolse el IBI al propietario, la obligación tributaria frente al Ayuntamiento es del titular. Si vendes la vivienda durante el año, el IBI lo paga el propietario a 1 de enero (es habitual pactar prorrateo en escritura, pero el Ayuntamiento solo se dirige al titular registral).